Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

¡Dios, cuánto bien me haces!

Cuánto bien me haces, cálido sol. Llegas cuando algo dentro de mí siente frío. Eres un recordatorio de Dios. Sí, así es Dios: cálido, luminoso, oportuno. Dios me hace bien. Cuánto bien me haces, viento suave. Te escucho, te siento. Susurras en mis oídos: “¡Hay vida! ¡Levántate! ¡Hay que moverse!” Eres un recordatorio de Dios. Sí, así es Dios: da vida, levanta y mueve. Dios, Tú eres y serás. Estás más cerca de mí de lo que imagino. Cuánto bien me haces. Eres sol, eres viento; eres calor y vida. Tú eres mi bien.

Entradas más recientes

Discernimiento

¿Qué has mirado, Señor?

El Último Suspiro

Dios mío, ¿qué quieres de mi?

Thoughts on Relationships

In a Subtle yet Powerful Manner

What is there to wait for?

Déjame Amar

Deja que te escuche

Dios en la Confusión