¡Dios, cuánto bien me haces!
Cuánto bien me haces,
cálido sol.
Llegas cuando algo dentro de mí
siente frío.
Eres un recordatorio de Dios.
Sí, así es Dios:
cálido, luminoso, oportuno.
Dios me hace bien.
Cuánto bien me haces,
viento suave.
Te escucho, te siento.
Susurras en mis oídos:
“¡Hay vida!
¡Levántate!
¡Hay que moverse!”
Eres un recordatorio de Dios.
Sí, así es Dios:
da vida,
levanta
y mueve.
Dios,
Tú eres y serás.
Estás más cerca de mí
de lo que imagino.
Cuánto bien me haces.
Eres sol, eres viento;
eres calor y vida.
Eres sol, eres viento;
eres calor y vida.
Tú eres
mi bien.

Comments
Post a Comment